martes, 18 de agosto de 2015

Recién llegados. Un artículo de Carola Martínez sobre literatura y migrantes

Bajo la premisa de que todos los seres humanos somos, de una u otra forma, migrantes, la especialista Carola Martínez hace un recorrido por obras para niños y jóvenes que invitan al lector a empatizar con la realidad de quienes dejan lo conocido y se reinventan en un nuevo lugar.

…abramos todas las jaulas, pa’ que vuelen como pájaros…”
Víctor Jara

Todos somos migrantes, recién llegados. ¡Qué gran viaje fue salir de la selva y caminar por la sabana!

Y salimos de África al mundo. Para acá y para allá. Desde Asia Menor hasta Portugal y para el otro lado, hasta el helado estrecho de Bering. Y de allí a América. En troncos huecos por el Pacífico y por toda Oceanía. Oleadas y oleadas de pueblos. Mezcla conflictiva y pacífica. Enriqueciendo nuestras culturas, intercambiando objetos, ideas, palabras.

Debemos nuestra lengua a incontables pueblos: íberos, celtas, romanos, germanos, árabes, judíos, gitanos, mapuches. Y esa es su principal riqueza. Pero tenemos mala memoria. Miramos con desconfianza al “nuevo”, sin recordar que no hace mucho tiempo, nosotros, nuestros abuelos, nuestros tatarabuelos, eran los nuevos. “Cometierra” les decían los gauchos a los italianos hace más de cien años.

Hoy tenemos otros sobrenombres, otros chistes denigrantes. Nos extrañan sus olores, sus comidas, su forma de hablar nuestro idioma. Nos perturban sus costumbres, sus fiestas y hasta su risa. Nunca nos detenemos a pensar qué piensan ellos de nosotros. De nuestro olor, que los abruma. De nuestros modismos, que significan lo contrario que en su región.


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